La realidad en la que se basan los sueños I.

La técnica

Es una opinión muy extendida que el valor de una fotografía depende de la fidelidad con la que se afronta la realidad, así como hay otra corriente que defiende que la fotografía no tiene porque ser una impresión fidedigna de ella.

Ambos  planteamientos estéticos  están presentes casi desde el mismo inicio de la fotografía y son temas recurrentes que en alguna ocasión han podido causar controversia, no obstante considero que actualmente ese tema esta totalmente superado.

Los puristas a finales del siglo XIX defendían que la representación de una imagen tenia que realizarse de una forma realista y objetiva,  sin manipulación y por supuesto no hablaban de las cualidades artísticas de su trabajo. Su afán era la búsqueda de la perfección técnica fotográfica, de trasmitir la realidad.

En la misma época el pictorialismo fue una corriente que reivindicaba el status artístico de la fotografía. Para ello,  los autores fueron creando técnicas y efectos en un intento de acercarse a la pintura tales  como las  veladuras, los desenfoques,  los paisajes que se desvanecían y otras manipulaciones de laboratorio con la idea de ser aceptados como artes plásticas.

Superados los más de cien años que nos separan del pictorialismo,  su afán de  pretender que una fotografía simule la apariencia de la pintura  y sea juzgada con los mismos valores que una obra de arte nos resulta inútil.

A su vez , las vanguardias artística que se han ido desarrollando a lo largo del siglo XX, expresionismo , surrealismo, abstracción, conceptualismo….. han cambiado la manera de expresar la realidad en la que vivimos.  El arte ha pasado por un siglo convulso que ha desbaratado   la percepción  que teníamos de él y ha hecho saltar todas las normas establecidas sobre lo correcto o no.

Es evidente que mis planteamientos estéticos en fotografía, en estos momentos, se acercan más a los pictorialistas, yo más bien diría que tengo una cierta tendencia neopictorialista en su afán de ir un punto más allá de la representación objetiva.

El cometido del fotógrafo que se decanta por esta elección más intimista es encontrar en un trozo de realidad, un momento para la reflexión artística. Ha de ser capaz de establecer correspondencias entre lo que ve y lo que siente, y trasmitir o sugerir al espectador esa sensación. Este proceso no tiene nada que ver con la belleza o fealdad  de la realidad que está fotografiando.

Una vez se ha renunciado a la reproducción objetiva por otra más subjetiva, los elementos formales que empleamos no distan mucho de los antiguos pictoralistas. En el caso de la fotografía que ilustra este artículo se indaga en la abstracción,  a través de desenfoques más o menos acusados y  veladuras, también en la síntesis de las formas que se acentúan con los contraluces, así como en la búsqueda de momentos atmosféricos extremos en donde la luz sea la protagonista.

En siguientes artículos trataré dos elementos más en esta revisión de un movimiento fotográfico que me resulta interesante: la composición  y la temática.

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2 respuestas a La realidad en la que se basan los sueños I.

  1. Juanfra dijo:

    Que bien que nos deleites con este blog, tus textos e imágenes.
    Transmitir lo que uno ve y siente es imorescindible en todo proceso creativo e interpretarivo. Ese sentimiento provoca emociones que no se pueden expresar de otra forma.
    Enhirabuena

    • asun dijo:

      Muchas gracias por tu comentario Juanfran. Acabo de empezar el blog y me anima mucho tu comentario.Espero que mis próximas entradas te gusten también. Un saludo.

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